lunes, 22 de diciembre de 2008

Que la beatifiquen

Modesta me parece la propuesta de un honorable grupo de gente sensata y de bien que quiere que el Ayuntamiento de Madrid le haga un monumento a la Dama de Bombay –anteriormente conocida como Esperanza Aguirre–. Ahora que descabalgan al dictador, algunos en la derecha parecen necesitados de referentes escultóricos ante los que ejercer el sano ejercicio de la genuflexión.

Pero estas humildes y sanas personas se quedan cortas en su petición: la Dama de Bombay debe ser beatificada. Al menos tres milagros coronan sus últimos años: el primero, el de la multiplicación de los votos o cómo ser Presidenta de la Comunidad de Madrid habiendo perdido las elecciones. No otra cosa sino la Luz Divina debió iluminar los cerebros de Tamayo y Sáez a la hora de votar en contra de su partido. De igual manera, no se entiende de otra forma salvo que reciba algún tipo de protección Divina el hecho de que haya salido indemne tanto de un accidente de helicóptero como de los atentados de Bombay.

Por tanto, creo más que justificada esa beatificación. Pero si no están totalmente convencidos, testimonios como los que siguen deberían dejar al margen dudas de cualquier tipo:
Vivo en Villaverde y tras la reciente ampliación de las líneas de Metro en Madrid puedo llegar desde mi casa al trabajo en sólo 20 minutos. Mi vida ahora es mucho más fácil y cómoda.
Lucía Aguilar, Madrid

Yo y mi marido vinimos a España desde el Ecuador hace 5 años y con las ayudas de la Comunidad de Madrid pudimos abrir nuestro propio negocio. Le estamos muy agradecidos a Esperanza Aguirre.
Rosa Atarrabia, Madrid

¡La Dama de Bombay, en su infinita magnanimidad y bondad y a pesar de pasar necesidades para llegar a fin de mes, hace sacrificios de todo tipo para facilitar la vida de sus súbditos!

¿Y qué me dicen del milagro de recibir atención sanitaria en Madrid y vivir para contarlo?

¡Qué más pruebas quieren, incrédulos, personas de poca fe!

4 comentarios:

Carolus Primus dijo...

Estoy de acuerdo, yo también quiero tener una estampita para orar a Santa Esperanza, la auténtica, la Aguirre.

Siento un morbo inconmensurable hacia la heroína, la inmaculada, la lideresa.... la presidenta.

Está claro que primero hay que beatificarla, pero yo la quiero santificada ya. Por los cambios que suelen haber en la Iglesia creo posible que podrían suprimirse varios pasos y hacerlo en vida, ¿por qué no?.

Felices Fiestas Felipe y amigos.

Blanca dijo...

Yo también quiero dejar aquí mi testimonio:

Hicieron una nueva línea de Metro que llega a las proximidades del lugar en el que vivo, apenas a unos 20 km. de nada, y en lugar de tardar 25 minutos en llegar a mi trabajo, ahora tardo 45, con lo que tengo que levantarme primero o llegar tarde a trabajar. Gracias le doy por ello a la magnificencia y visión milagrosa de la prócer, porque la vida es sacrificio y mortificación para alcanzar antes el cielo y pasar menos horas en la oficina es un regalo que da la bendita y nunca bien ponderada lideresa de cuerpos y almas a los corrientes mortales.

Si lo contado no es suficientemente milagroso, insto a cualquiera a que lo compruebe por el mismo tomando la línea 10 del Metro de Madrid. Irá al cielo derechito por la intercesión directa de Santa Espe.

Juan dijo...

Lo de elevarla a los altares ya lo pedí en el blog de Maripuchi. Aquí me adhiero a tu propuesta. Dejé también mi testimonio. En el Madrid que se peca masivamente, según Rouco, mojo cada vez que voy. Por lo tanto yo no solo la elevaría a los altares sino que la quiero ver como nueva "miembra" de la Santísima Trinidad. La nueva "Tetranidad" sería: Padre, Hijo, Espíritu Santo y Lideresa.

Felipe dijo...

Extraordinarios testimonios todos los vuestros. Es mejor tomarse las cosas con buen humor, a veces no queda más remedio.

Saludos.