El
editorial que ayer dedicara EL PAÍS a la gestión de
Rodríguez Zapatero al frente del gobierno ha levantado bastante polémica (ya quisiera Pedro Jota que ocurriera lo mismo con su... llamémosle “periódico”).
Ante él caben dos posturas enfrentadas: el rechazo o la reflexión. Yo me debato entre las dos. Me inclinaría por la segunda si la fecha elegida para la publicación del mismo no coincidiera con la próxima votación en el Congreso para aprobar (o no) la TDT de pago. El momento elegido por EL PAÍS convierte dicho editorial en sospechoso; sospechoso de tratarse más de una
vendetta que de un análisis objetivo de la realidad. Le quita credibilidad, y también se la quita al periódico, más si tenemos en cuenta que las mismas medidas que ahora crean una “creciente sensación de que Zapatero actúa con imprevisión y ligereza frente a una de las crisis económicas más graves de la historia” hace unos meses
eran valoradas positivamente por el mismo periódico.
Aun así, el editorial requiere una reflexión por parte del Presidente del gobierno, puesto que esa “creciente sensación de que Zapatero actúa con imprevisión” puede que esté realmente extendida entre la ciudadanía. Convendría ver el aspecto positivo de la crítica frente a considerarla un ataque frontal contra el gobierno.